"Cómo una herida en el corazón que ya no duele, me gusta como eres"
Hoy no es un buen día para escribir, pero lo hago. Quizás por necesidad, quizás porque ya no puedo más. Hoy es un día de sol, pero yo solo siento frío. Voces y un escalofrío estremecedor. Hoy debo decidir que hacer con mi vida y no quiero. No quiero volver a lo mismo. Las imágenes ya no se esfuman, son reales, estan presentes, brotan desde el alma. Las imagenes me hacen llorar ¿Ayuda! gritan desde el más allá- Las imágenes me roban mi eternidad. Avanzo y me estanco dos pasos más allá. No hay nada simple en esta vida. Solo la pérdida del sueño que no conduce a ningún final. Debería estar haciendo algo por la vida y no hago nada. Nada. Esa palabra me gusta, evoca el vacio, la quietud, el zen, la no esperanza; porque es mejor cuando no esperas NADA. Sin embargo debería estar haciendo todo lo que me propuse, las metas, los hechos, no palabras. Nunca más palabras. Pero no, yo no hago más que sumirme en el falso espejismo de un ostracismo tardío, que debí enfrentar hace años. Hoy no quiero pensar en nada. Hoy tengo ganas de verte, para que llenes el agujero que llevo dentro. Para que me repitas que eres como esa vela que se prende y me rescata de la oscuridad, mi vana oscuridad. Hoy necesito que seas mi mente, un poco de descanzo y libertad. Para olvidarme que a mi ya no me gusta como soy!
No quiero calmar el dolor, pero quiero ahuyentarlo. No es importante, pero si.

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