11.8.10

Anécdota de una Verbena..y algo más*

Verbena I



     Nunca sabré a ciencia cierta cómo empezó todo. Nunca fui una chica de aventuritas o agarres, los chicos a los que besé alguna vez fueron todos mis enamorados –bueno excepto el imbécil que me agarró desprevenida la primera vez que tomé ron, pero eso no cuenta – Creo que simplemente fue un flirteo que se salió de control o quizá es que simplemente ya me llegaba la hora de experimentar ese escenario del pase y pruebe sin compromiso*.

     Yo tampoco quería nada, como él una y otra vez se ha encargado de recalcármelo, muy dentro de mí sigo esperando que me haga la pregunta, pero por otro lado estoy segura que no funcionaría, es una persona demasiado compleja y autodestructiva, me desviviría tratando de desarmar su mente, arreglándolo, o curando sus heridas; y a la vez es fuerte como para tener a una persona con complejo de mamá a su costado y muy experimentado como para aguantar a una tonta como yo. Mi simplicidad, superficialidad y mi necesidad por mantener el status quo de las cosas le cagaría la personalidad y lo quiero demasiado como para hacerle eso.

     En serio, no sé como mier* empezó, he contado hasta 3 escenas pero sólo recuerdo una. Una noche de ansias, en el buen sentido, sólo quería verlo, estaba en una fiesta pasándola excepcionalmente bien, una salida sin asqueroso latin pop, sin reggaetón, sin salsa, sin bachatas; puro rock y del bueno, full trago, gente que no bailaba si no que al igual que yo orbitaba, y obviamente millones de cigarrillos: mi paraíso. Pero él no estaba. No sé por qué pero me jodía que no estuviera ahi; aunque pudieron ser, también, las dos semanas previas de floros asquerosamente ricos por el msn; pudieron ser los mini encuentros en la Universidad...Sinceramente no tengo ni idea.

Del antes* sólo tengo una certeza, me gustaba. Fin*

     Sabía que lo vería la noche de la verbena y me moría de ganas por darle un beso. Así él esté picado y se haga el huevón al día siguiente. Sólo quería un beso. Llegué tardísimo, pensé que se habría largado. Celebraban el cumpleaños de una amiga en común y lo único que quería es que me dejaran el trago y se envenenaran todos con la torta de chantillí, mis ojos débiles con esas gafas, que ya es tiempo de cambiarlas, recorrían el tercero, segundo, primer piso, patio de atrás, escalera y otra vez el tercer piso…al bajar la mirada me di cuenta que él se acercaba “Bien, carajo. Bien carajo. Bien carajo” No me palteó que se haya dado cuenta que lo buscaba, que no estaba ahí por desearle feliz cumpleaños a nuestra amiga y que le había timbrado en la tarde para decirle que iría, más que para desearle suerte en la danza. Estaba en ese lugar muerta de frío por él.
- Ya te vas?
- Un toque, tengo unas chelas esperando y se las van a secar
- Regresas entonces.
- Si, ya regreso…un toque, ya vuelvo
     Como vino se fue, yo más contenta acepté por fin los tragos que minutos antes había rechazado. Maldiciéndolo entre dientes por tener la capacidad de variar mis humores de manera tan brusca. Sabiendo que en ese “ya vuelvo” estaba la promesa de ese beso o pico por el que yo le había regalado dinero al taxista. Me obligaron a ir al medio de la pista, unas cumbias según ellos de moda, unas cuantas sonrisas de compromiso a las amigas con las que bailaba y una mandada a la porra muy diplomática al pavazo de otro ciclo que intento acercarse. Mis amigas se aburrían y decidieron irse con unos chicos a los que no conocía a tomar a uno de los huecos* asquerosos ubicados al frente de la Universidad…

Sabía que estaba mal pero lo llamé..
     Lo ubiqué con su grupo de amigos y con la dueña del santo conversando y tomando (ya con el tiempo su recuerdo me antojaría vasos de cuba libre). Sin paltas me senté a su costado, no sé de qué hablamos primero, sólo sé que la conversación tornaba entre las que habíamos tenido por el MSN, no sé quién era más pendejo que quién. No me interesaba: quería besarlo. Yo di la iniciativa y él las ideas para salir de ahí, las chicas (mis amigas) se fueron al otro lado de la explanada, habían quedado en irse a una disco y yo, se supone, debería ir con ellas.
- Cómo hacemos, nos vamos para allá y digo que te acompañé a llamar por teléfono?
- Mmm…ya puede ser…
- Ya…espera…ya. – dirigiéndose a sus amigos.- Un toque, ya vengo ya?
“Bien, carajo. Bien, carajo. Bien carajo” Mi mente celebraba mientras nos librábamos de sus amigos…pero...

-Y ahora? Cómo nos libramos de las chicas
- Las pasamos no más…
- Como?
-…
- Eliana! Que hay? Bueno… Chau, Eliana, ya venimos…
- …
- Ya está, a la mierda.
“Mierda!”
 
     Me había preparado para un beso, un pico y esto es. Pero ya estábamos fuera de la facu, me asusté un poco, pero en fin, mientras mis calzoncitos se queden en su lugar no tendría por qué preocuparme. Bien carajo! No me había depilado. Es imposible que yo haga algo sin depilarme. Así que un buen motivo para decir “No”, ya lo tenía.

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